Stuttgart es mucho más que la típica ciudad industrial que muchos imaginan. Es el lugar donde nacieron los primeros automóviles modernos. Es verdad que Karl Benz patentó el primer coche en Mannheim, unos pocos kilómetros al norte de Stuttgart, pero aquí se desarrollaron todas las tecnologías para que pudieran ver la a luz estos automóviles.
En esta guía te cuento cómo visitar los impresionantes museos de Mercedes-Benz y de Porsche, que son una pasada. Especialmente, si como a mí, te encanta el mundillo del motor. De todas formas, si tampoco eres un fan habitual del motor, también te gustarán porque son museos muy trabajados y con muchísimo material. No sé cuántos millones de euros puede haber entre las paredes de ambos, pero es una auténtica locura.
Pero Stuttgart no va solo de coches, también tiene un centro histórico muy bonito. Empezaremos la ruta por el corazón de la ciudad para después irnos a las afueras para ver los dos museos.
Así pues, vamos a ver la ruta optimizada para poder ver Stuttgart en un día sin perderte nada, con todos los lugares imprescindibles de la capital de Baden-Württemberg.
Mañana en el centro de la ciudad
Plaza del Castillo (Schlossplatz), el lugar en el que empezar tu ruta de 1 día
La mejor forma de comenzar tu día en Stuttgart, es acercarte hasta la Schlossplatz. Es el centro neurálgico de la ciudad, y lugar típico de reunión de los locales. Es enorme, y si miras alrededor ves un contraste súper curioso entre edificios históricos y otros más nuevos.
Dominando esta gigantesca plaza central, podrás ver el Castillo Nuevo, o Nuevo Palacio. Es una joya del Siglo XVIII que te parecerá súper imperial. Es el lugar ideal para tus primeras fotos del día.
También podrás ver la Columna de la Concordia que se alza en el centro de la plaza. Es el lugar perfecto para observar con una perspectiva de 360 grados todo lo que tienes a tu alrededor.
Castillo Viejo, el rincón medieval de Stuttgart
A unos segundos andando desde la plaza principal, puedes observar este antiguo castillo que te transportará al Siglo X. La entrada cuesta unos 7€ para ver el museo, pero si no quisieras entrar a verlo, por lo menos entra a su patio para echarle un ojo desde el interior.
Este antiguo castillo fortaleza, fue la residencia de los condes de Wurtemberg muchísimos años atrás. Es, sin duda, uno de los lugares imprescindibles que ver en tu día en Stuttgart.
Justo al lado del castillo está la Karlsplatz, una plaza muy tranquila en la que se puede ver algún día (yo fui en sábado) un pequeño mercadillo, por si te quieres acercar a mirar.
Markthalle, el paraíso de la comida local
Si como a mí, te gusta perderte por los mercados locales para ver los alimentos más típicos de las regiones en las que estoy viajando, el Markthalle de Stuttgart es tu lugar ideal. Es un sitio perfecto para que almuerces en tu mañana visitando Stuttgart.
Es un elegante edificio de estilo Art Nouveau, construido a principios del Siglo XX. En su interior, podrás encontrar multitud de puestos, desde algunos de flores, hasta otros de embutidos y quesos de la zona. También hay puestos de comida de otros puntos del mundo, como España o algún país árabe.
No te quedes solo abajo, sube las escaleras para observar desde arriba todo el movimiento que hay en el mercado en plena hora punta de la mañana.
Schillerplatz, el lugar con más encanto de Stuttgart
Al lado del mercado, tenemos la esencia del centro de la ciudad, la Schillerplatz. Es de las pocas plazas de la ciudad que mantiene todo como era en la época medieval, además de estar rodeada por edificios históricos.
Desde aquí podrás sacar la foto más bonita de Stuttgart, con la Stiftskirche de fondo y, en primer plano, la estatua de Schiller, el famoso poeta y filósofo alemán.
Los martes, jueves y sábados (el día que estuve yo), esta plaza se convierte en el mercado de las flores. Si vienes en diciembre, lo que te encontrarás es el mercadillo navideño típico del centro de Europa que tanto me gusta.
Stiftskirche, el edificio religioso más importante
Dominando uno de los laterales de la Schillerplatz, te encontrarás la Iglesia Colegiata. Es uno de los edificios más icónicos de Stuttgart. Es muy especial porque sus dos torres no se parecen en nada.
Mientras que la torre norte es más robusta y plana, la torre sur tiene un tejado negro con una punta muy afilada. Esto se debe a que se construyeron en épocas muy distintas.
Un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial la dejó prácticamente en ruinas, pero la reconstrucción fue casi perfecta en los años posteriores.
Entrar a su interior es gratis, así que no dudes en visitarla por dentro de sus muros de piedra gruesa.
Königstrasse, la calle principal de Stuttgart
La Königstrasse es la columna vertebral de Stuttgart, siendo una de las calles peatonales más largas de Alemania. Después de hacer toda la visita cultural del centro, toca terminar la mañana entre el bullicio de la gente que viene a esta calle a comprar o a tomar algo.
Es una calle completamente peatonal en la que encontrarás todas las marcas más conocidas de ropa internacionales, y sobre todo, mucha vida.
Os recomiendo comer aquí sobre las 13:00, incluso un pelín antes (con horario centro europeo), para tener la tarde entera disponible para ver los museos de coches. A mí me gustó para comer por esta zona el Carls Brewery.
Tarde de coches: Los museos de Mercedes-Benz y Porsche
Como Stuttgart es la capital del motor, estos dos museos son sus catedrales. Pero cuidado, tienes que saber que los museos están cada uno en una punta de la ciudad. Es por eso, que os he dicho antes de comer pronto, porque teniendo en cuenta la logística, y que cierran sobre las 18 ambos museos, si comes muy tarde no tendrás tiempo de verlos a gusto.
Museo Mercedes-Benz: La leyenda en forma de estrella
Para llegar hasta aquí, lo mejor es coger un taxi o uber si vas con un poco de prisa, o sino coger el metro (U11) que te dejará a unos minutos andando del museo. Por cierto, si te gusta el fútbol, aquí podrás ver el campo del equipo de la ciudad, y comprarte algo en su tienda oficial, ya que la parada de metro está aquí mismo.
Nada más llegar, el edificio ya te deja alucinado por fuera. Tiene una arquitectura tremendamente futurista con la que te invita a entrar indirectamente.
La entrada al museo vale 16€ por persona, aunque os dejo el enlace a la página oficial para que podáis ver los diferentes descuentos que aplican por familias, discapacidad u otras casuísticas.
Si por fuera es impresionante, lo de dentro es diez veces más increíble. Te das cuenta en un instante el porqué de que sea el museo más visitado de Stuttgart.
En cuanto entras y te dan tu audioguía, subes por un ascensor hasta la última planta. Tienen una logística que está perfectamente montada, pues luego vas bajando poco a poco en espiral hasta que llegas otra vez a la planta de abajo.
Una de las primeras cosas que verás serán los primeros automóviles de la historia, como lo es el Motorwagen de Karl Benz de 1886. Es brutal ver cómo empezó toda esta industria tan esencial hoy en día para transportarnos de un lado a otro.
La sala de las flechas de plata es la que me pareció más espectacular, ya que se ven todos los bólidos plateados de la marca colocados en una especie de curva peraltada que te hace sentir esa sensación de velocidad que tanto me gusta. De hecho, la primera foto de esta entrada, la hice precisamente en este mismo espacio que me pareció una chulada, la verdad.
También me pareció muy curiosa una sala en la que se encontraba el Papamóvil original o el autobús de la selección alemana de fútbol de los años 70.
Eso sí, ojito porque el museo es enorme. Podrías estar echando perfectamente el día entero si te paras en cada coche. Si vas a un ritmo tranquilo y normal, recorrerlo te costará entre 2 y 3 horas.
Es, sin duda, uno de los mejores museos en los que he estado en mi vida, y eso que he viajado bastante. No solo porque me encante el mundo del motor, que también, sino por ver la abrumadora cantidad de coches, motores, diseños, explicaciones y un largo etcétera que dejan con la boca abierta a cualquier persona que venga a visitarlo.
Por cierto, al final de la visita te regalan la cuerda de la audioguía que pone Mercedes, algo que te puede servir de recuerdo si no quieres gastarte un pastizal en la tienda oficial de la planta calle.
Museo de Porsche: Los iconos de la velocidad alemana
Si vienes desde el museo de Mercedes y crees que te puede quedar una visita muy justa porque son ya más tarde de las 16:00, ve en Uber o Taxi hasta el Museo de Porsche, ya que en transporte público tardarás casi una hora en ir de un museo a otro y cierra a las 18:00.
Dicho esto, el museo de Porsche es una oda a la alta ingeniería. Es el complemento perfecto para el museo de Mercedes, pues este es mucho más pequeño pero sigue teniendo una barbaridad de coches en su interior.
Nada más llegar, verás en el exterior una rotonda espectacular con 3 coches Porsche colgando de tres estructuras enormes. Es un punto de entrada ya para una foto increíble.
La marca Porsche es sinónimo de éxito en las carreras. Sin ir más lejos, puedes visitar dentro del museo su sala de trofeos. Es espectacular la cantidad de ellos que hay. Porsche es la marca que más ha ganado en Le Mans con mucha diferencia, por poner en contexto lo importante que es para el mundo del motor.
La entrada al museo cuesta unos 15€, y el tiempo estimado de visita es alrededor de 1 hora y media. De todas maneras, os dejo también por aquí el enlace de su web oficial para que podáis ver si os aplica algún descuento y poder reservar. Al ser más compacto que el de Mercedes, se ve mucho más rápido. Por lo tanto, yo no entraría más tarde de las 16:30.
Nada más entrar puedes ver un taller de Porsche en el que los mecánicos están arreglando clásicos, y al subir las escaleras mecánicas podrás ver desde el primer coche que llevó la marca Porsche (el 356 Roadster), hasta la evolución de los 911, los modelos más famosos de la marca.
También podrás ver las bestias de Le Mans, y coches que han competido en todo tipo de categorías del motor. El museo está muy bien montado también para que disfrute tanto la gente amante de los coches como la gente que no es tan aficionada.
Sin duda, es la tarde ideal para terminar tu ruta de un día por Stuttgart, una ciudad que no deja indiferente a nadie.
Escapadas cerca de Stuttgart
- Heidelberg: Una de las ciudades que más me impresionó de Alemania. Es una ciudad clave en el Romanticismo alemán y está a poco más de 1 hora de Stuttgart.
- Frankfurt: El contraste perfecto entre modernidad y tradición. Sus rascacielos te dejarán con la boca abierta y sus edificios históricos te encantarán. Está a un pelín más de 2 horas en coche y a 1 hora y pico en tren de Stuttgart.
- Baden-Baden y la Selva Negra: Está también a poco más de 1 hora y es especialmente famosa por sus balnearios. La Selva Negra, por su parte, es el corazón salvaje de Alemania con sus bosques de abetos y pueblecitos preciosos.

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